
Hábitos de Higiene Personal en Adultos Mayores

Si necesitas asistencia social a domicilio, adaptaciones en el hogar o apoyo en un centro de atención, el primer paso es realizar una evaluación de las necesidades de atención para saber qué tipo de ayuda puede necesitar la persona.
¿Qué necesitas saber sobre la evaluación de necesidades?
Si necesitas asistencia social a domicilio, adaptaciones en el hogar o apoyo en un centro de atención, el primer paso es una evaluación de las necesidades de atención.
Para iniciar este proceso, debes ponerte en contacto con el departamento de servicios sociales para adultos de tu ayuntamiento y solicitar una evaluación de la atención, también conocida como evaluación de necesidades.
En esa solicitud conviene explicar que necesitas apoyo para manejar tareas cotidianas como lavarte, vestirte, cocinar, desplazarte, tomar la medicación o mantener tu hogar en condiciones adecuadas.
No hay ningún cargo por una evaluación de atención y tienes derecho a solicitarla, independientemente de tus ingresos, ahorros o nivel inicial de necesidades.
Consejo: cuanto más concreta sea la información que aportes sobre las dificultades diarias, más fácil será valorar qué tipo de apoyo puede necesitar la persona.
Sí, puedes ayudar a organizar una evaluación para un familiar o amigo, pero la persona debe estar de acuerdo en realizarla, salvo que no tenga capacidad para tomar o comunicar esa decisión por sí misma.
Si eres cuidador, también puedes tener derecho a una evaluación como cuidador. Esta evaluación sirve para valorar tus propias necesidades, la carga de cuidado que asumes y el apoyo que podrías necesitar.
Cuéntanos la situación y te orientaremos sobre el tipo de apoyo más adecuado: ayuda por horas, acompañamiento, cuidado diario o apoyo especializado.
Un profesional de asistencia social puede acudir a verte para averiguar cómo estás gestionando las tareas cotidianas y qué tipo de apoyo necesitas.
Durante la evaluación se pueden valorar aspectos como:
El asesor también puede hablar con otros profesionales que te atienden, como tu médico de cabecera o enfermera, para asegurarse de que todos tengan una visión adecuada del apoyo que necesitas.
El ayuntamiento debe valorar qué tipo de apoyo necesitas en este momento y qué podría ayudarte en el futuro.
Antes de la evaluación, es recomendable pensar en el tipo de ayuda que necesitas. Conviene ser específico y describir situaciones concretas del día a día.
Por ejemplo:
También es importante pensar en tus necesidades culturales, sociales, religiosas y emocionales.
Si puedes, pide a un amigo, familiar o cuidador que esté presente durante la evaluación. También puede solicitarse apoyo si la persona tiene dificultades para expresarse o entender la información.
Los servicios sociales siguen procedimientos de evaluación para decidir quién puede recibir atención y apoyo. Para tomar una decisión, se suelen valorar varias cuestiones fundamentales:
Los objetivos o resultados deseados pueden incluir la capacidad de:
No ser capaz de realizar una actividad puede significar que:
Si tienes necesidades de este tipo, la autoridad local debe valorar cómo pueden satisfacerse. Como parte de la evaluación, deberías recibir orientación adecuada sobre los recursos disponibles.
También puedes leer nuestra guía para solicitar la Ley de Dependencia.
Podemos ayudarte a organizar apoyo domiciliario privado para cubrir necesidades urgentes de acompañamiento, higiene, movilidad o supervisión.
Después de la evaluación, se debe acordar contigo un plan de atención y entregarte una copia. Este documento detallará las necesidades detectadas y qué tipo de apoyo podría ayudar a cubrirlas.
Posteriormente, puede realizarse una valoración económica para determinar cuánto tendrías que contribuir a tu cuidado y apoyo, en función de la normativa aplicable y de tu situación personal.
Cuando empiezan a aparecer señales como olvidos frecuentes, dificultad para mantener la casa en orden, problemas de higiene, pérdida de peso, aislamiento o miedo a las caídas, conviene valorar la situación con calma.
No siempre es necesario contratar un servicio intensivo desde el principio. A veces basta con unas horas de apoyo a la semana para acompañamiento, tareas domésticas, ayuda en comidas, control de rutinas o supervisión.
Si has detectado cambios en la vivienda, en la higiene personal, en la alimentación, en la medicación, en el ánimo o en la movilidad, es recomendable valorar la situación antes de que ocurra una caída, un ingreso hospitalario o una situación de mayor riesgo.
Reconocer estas señales a tiempo no significa quitar autonomía, sino ofrecer seguridad para que la persona pueda seguir viviendo en su hogar con mayor tranquilidad.
Es recomendable valorar la ayuda a domicilio cuando una persona mayor empieza a tener dificultades para realizar tareas básicas, mantener la casa en condiciones, asearse con seguridad, preparar comidas, tomar la medicación correctamente o salir de casa sin riesgo.
También puede ser conveniente cuando la familia no puede cubrir todos los horarios o cuando el cuidado empieza a generar sobrecarga emocional o física.
Depende del nivel de autonomía de la persona y de las necesidades familiares. La ayuda por horas puede ser suficiente si solo necesita apoyo en tareas concretas, acompañamiento, comidas, limpieza ligera o control de rutinas.
Una cuidadora diaria puede ser más adecuada cuando hay problemas de movilidad, dependencia, deterioro cognitivo, necesidad de supervisión frecuente o cuando la familia no puede atender la situación de forma continuada.
Sí. Si tienes dudas sobre el nivel de apoyo que necesita tu familiar, puedes contactar con Atès a Casa para explicar la situación, el estado de autonomía, los horarios más complicados y las tareas que necesitan cubrir.
Con esa información podemos orientarte sobre si conviene empezar con ayuda por horas, acompañamiento, servicio doméstico, cuidado de mayores, apoyo nocturno o una valoración más completa de la situación.
No. La evaluación sirve para conocer mejor las necesidades reales de atención y orientar qué tipo de apoyo puede ser más adecuado.
A partir de ahí, la familia puede decidir si necesita ayuda pública, apoyo privado, acompañamiento por horas, cuidado diario o una combinación de recursos.
Contacta con Atès a Casa y te ayudaremos a orientar la situación y organizar el apoyo más adecuado.
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