
Como prevenir un ictus: 3 decisiones que pueden marcar la diferencia

Saber cómo actuar después de una caída puede evitar lesiones tanto en la persona mayor como en el cuidador. Antes de levantarla, es fundamental comprobar si hay señales de alarma, usar una técnica segura y pedir ayuda si existe dolor, confusión o sospecha de fractura.
Artículo revisado por el equipo de Atès a Casa | Atención domiciliaria profesional en Valencia
¿Qué necesitas saber si una persona mayor se ha caído?
Idea clave: después de una caída, el primer impulso suele ser levantar a la persona cuanto antes. Sin embargo, hacerlo “a pulso” puede agravar una fractura o provocar lesiones en el cuidador.
Como especialistas en movilidad geriátrica, sabemos que una caída es un evento estresante tanto para la persona mayor como para su cuidador. Sin embargo, la reacción instintiva de levantar a la persona “a pulso” es uno de los errores más habituales y peligrosos.
El levantamiento manual por fuerza bruta no solo aumenta el riesgo de lesiones lumbares en el cuidador, sino que también puede agravar fracturas, provocar dolor o causar desgarros musculares en la persona mayor.
El objetivo de esta guía es sustituir el esfuerzo físico excesivo por una técnica segura. Utilizar la maniobra adecuada permite aprovechar el propio peso corporal, la colaboración de la persona y los apoyos disponibles para que el levantamiento sea una transición controlada hacia la seguridad.
En Atès a Casa podemos ayudarte con apoyo domiciliario, acompañamiento, movilizaciones seguras, prevención de caídas y rutinas adaptadas a personas mayores.
Antes de realizar cualquier maniobra, es fundamental hacer una valoración rápida. No conviene mover a la persona inmediatamente. Un minuto de observación puede prevenir complicaciones graves.
No intente levantarla y llame inmediatamente a emergencias si detecta:
Si la persona está consciente, orientada y no presenta señales de lesión grave, el uso de una silla estable suele ser el método más seguro.
Nota de seguridad: realice cada transición con pausas. La lentitud ayuda a prevenir mareos por cambios bruscos de presión.
Si no hay mobiliario disponible, el cuidador no debe intentar levantar a la persona a pulso. En estos casos hay que usar el cuerpo como soporte, mantener la espalda recta y evitar tirones.
Existen dos variantes según la posición y la colaboración de la persona:
Regla de oro: nunca tire de los brazos o de las axilas. Puede provocar luxaciones de hombro, dolor, lesiones musculares o desgarros en pieles frágiles.
Si la persona no puede levantarse por agotamiento, fragilidad o debilidad, pero se encuentra en una zona fría o peligrosa, pueden utilizarse textiles como herramientas de transferencia.
Coloque una sábana o manta debajo del cuerpo mediante giros laterales suaves. El objetivo es deslizar, nunca arrastrar. Así se reduce la fricción sobre la piel, que en muchas personas mayores es muy fina y vulnerable.
Esta técnica puede servir para desplazar a la persona a una zona más segura mientras llega ayuda, pero no debe sustituir a la valoración sanitaria si existe dolor, golpe fuerte o sospecha de lesión.
Podemos ayudarte con cuidadores a domicilio para apoyo en transferencias, movilidad, higiene, acompañamiento y prevención de caídas.
La transferencia de la cama a la sedestación o a la posición de pie es un momento de riesgo, especialmente por la hipotensión ortostática, es decir, la caída brusca de la tensión al incorporarse.
Esta pausa permite que el sistema circulatorio se estabilice y reduce el riesgo de mareo o desmayo.
Para personas con dependencia elevada, las ayudas técnicas son fundamentales para evitar lesiones en la persona mayor y en el cuidador.
| Producto de apoyo | Función principal |
|---|---|
| Discos giratorios de suelo | Permiten rotar a la persona sin que el cuidador tenga que pivotar con todo el peso. |
| Tablas de transferencia | Facilitan el deslizamiento entre cama, silla o silla de ruedas sin cargar peso directamente. |
| Cinturones de movilización | Ofrecen puntos de agarre seguros alrededor de la cintura. |
| Grúas o sillas elevadoras | Permiten levantamientos mecánicos en casos de dependencia elevada. |
| Asideras y apoyos fijos | Ayudan a recuperar autonomía y aportan puntos de apoyo seguros en casa. |
La mejor intervención es evitar que la caída vuelva a producirse. Para ello conviene revisar el entorno, los hábitos y el estado de salud de la persona mayor.
Debe permanecer en el suelo el menor tiempo posible, siempre que pueda moverse sin riesgo. Una permanencia prolongada puede aumentar el riesgo de frío, deshidratación, dolor, lesiones por presión o complicaciones. Si hay sospecha de lesión importante, no debe movilizarse y hay que llamar al 112.
Conviene hablar con calma, sin confrontación, y explicarle que permanecer en el suelo puede ser peligroso. Si persiste la negativa, hay dolor, confusión o sospecha de lesión, es recomendable contactar con el médico, teleasistencia o servicios de emergencia.
Algunas señales de alarma son dolor intenso, incapacidad para mover o apoyar una extremidad, deformidad visible, una pierna aparentemente más corta o rotación externa del pie. Ante cualquiera de estos signos, no se debe levantar a la persona y hay que solicitar ayuda médica urgente.
Hay que llamar al 112 si existe pérdida de conciencia, sospecha de fractura de cadera, sangrado abundante, deformidad ósea, dolor intenso en cuello o columna, confusión mental severa o imposibilidad para mover una extremidad.
No. Tirar de los brazos o de las axilas puede provocar luxaciones de hombro, dolor, desgarros musculares o lesiones en pieles frágiles. Es más seguro usar apoyos estables, pedir colaboración si la persona puede moverse y realizar transiciones lentas.
Si la persona está consciente, orientada y no presenta signos de lesión urgente, el método más seguro suele ser usar una silla estable como apoyo. La persona gira de lado, pasa a cuatro patas, apoya las manos en la silla, adelanta una pierna y se impulsa lentamente hasta sentarse.
Antes de moverla hay que comprobar su estado de conciencia, preguntar qué ha ocurrido, localizar el dolor, observar si hay deformidades, revisar si puede mover manos y pies y valorar si existen signos de fractura, sangrado o dolor intenso en cabeza, espalda, cuello o cadera.
Si no hay objetos de apoyo, el cuidador debe evitar levantar a la persona a pulso. Puede servir como soporte con la espalda recta y las rodillas flexionadas, pero si la persona no colabora, está débil o hay sospecha de lesión, es preferible pedir ayuda profesional.
Sí, pueden usarse como ayuda para deslizar a la persona si está en una zona fría o peligrosa y no puede levantarse. El objetivo es deslizar, no arrastrar, para reducir la fricción sobre la piel y evitar abrasiones o lesiones.
Las pausas reducen el riesgo de mareo por cambios bruscos de presión, especialmente en personas mayores con fragilidad, medicación antihipertensiva o riesgo de hipotensión ortostática. Cada transición debe realizarse de forma lenta y controlada.
Para reducir el riesgo de caídas conviene retirar alfombras y cables, mejorar la iluminación, usar calzado cerrado con suela antideslizante, revisar la medicación y valorar ayudas técnicas como asideras, cinturones de movilización o grúas si existe dependencia elevada.
Sí. En Atès a Casa ofrecemos ayuda a domicilio para personas mayores en Valencia, con apoyo en movilidad, transferencias, higiene, acompañamiento, supervisión diaria y prevención de caídas según las necesidades de cada familia.
La seguridad debe proteger tanto a la persona mayor como al cuidador. Si las caídas se vuelven recurrentes, si cada transferencia genera miedo o si el cuidador empieza a tener dolor de espalda, es momento de buscar apoyo profesional.
Una cuidadora formada no solo ayuda a movilizar correctamente. También puede detectar riesgos en casa, acompañar en los desplazamientos, facilitar rutinas seguras y reducir la carga física y emocional de la familia.
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