
Las Pros del Cuidado: conoce a las personas de nuestro equipo mes a mes
Por Jorge Ríos, Coordinador SAD Suroeste
Cuando pensamos en el Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD), lo primero que suele venirnos a la cabeza es la atención directa en casa: auxiliares acompañando, apoyando en movilizaciones, ayudando en el aseo o facilitando tareas del día a día.
Y es lógico.
Son quienes están en primera línea y quienes establecen un vínculo muy cercano con las personas usuarias y sus familias.
Pero detrás de cada servicio que funciona bien, de cada atención que llega a tiempo y de cada intervención adaptada a las necesidades reales de una persona, hay algo imprescindible que muchas veces no se ve:
El trabajo de coordinación.
A veces se piensa que coordinar un Servicio de Ayuda a Domicilio consiste simplemente en cuadrar agendas o gestionar turnos.
La realidad es muy distinta.
Coordinar un SAD significa estar pendiente de múltiples factores al mismo tiempo y entender que detrás de cada servicio hay personas, necesidades cambiantes y realidades únicas.
En nuestro día a día, desde coordinación trabajamos para:
Cada una de estas tareas impacta directamente en la calidad de la atención.
Porque cuando la coordinación funciona, todo fluye mejor.
De izquierda a derecha: Nancy del Campo, Coordinadora SAD Marítimo y Vanesa Navarro, Directoras de Domicilios
Una de las mayores enseñanzas que me ha dado trabajar en atención domiciliaria es que no existen fórmulas universales.
Cada persona usuaria tiene una historia.
Cada familia tiene unas circunstancias.
Cada domicilio presenta unas necesidades concretas.
Por eso, coordinar bien también implica escuchar.
Escuchar para entender qué necesita realmente cada persona.
Escuchar para detectar cambios.
Escuchar para adaptar el servicio cuando la situación evoluciona.
Pero escuchar no solo implica estar atentos a las personas usuarias y sus familias.
También implica escuchar al equipo de auxiliares, que son quienes están en contacto directo con cada realidad en el día a día.
Su mirada es fundamental.
Muchas veces son ellas y ellos quienes detectan primero pequeños cambios, nuevas necesidades o situaciones que requieren adaptar el servicio.
Por eso, desde coordinación, una parte esencial de nuestro trabajo también consiste en acompañarlas, apoyarlas y dar respuesta a las situaciones que encuentran en cada domicilio.
En el SAD, la capacidad de adaptación no es un extra.
Es una necesidad.
Dentro del equipo, también contamos con una figura fundamental: el auxiliar de apoyo logístico.
Su papel resulta esencial para garantizar que el servicio mantenga la calidad que buscamos.
Entre sus funciones destacan:
Este acompañamiento refuerza el trabajo de coordinación y aporta una capa adicional de seguridad, calidad y tranquilidad, tanto para las familias como para el equipo profesional.
Muchas veces, coordinar significa tomar decisiones rápidas.
Otras veces, significa simplemente estar.
Estar disponibles para resolver una incidencia.
Estar presentes cuando surge una necesidad inesperada.
Estar cerca del equipo y de las familias.
Porque no todo se resuelve con un protocolo.
En muchas ocasiones, lo que marca la diferencia es la capacidad de responder con cercanía, criterio y sensibilidad.
Y eso requiere experiencia, comunicación y trabajo conjunto.
De izquierda a derecha: Dayana Villarrubia – Coordinadora del SAD Ruzafa, Jorge Ríos – Coordinador del SAD Suroeste y Lydia Romeu, Auxiliar de Apoyo Logístico del SAD
Si hay algo que tengo claro es que un buen Servicio de Ayuda a Domicilio nunca depende de una sola persona.
Depende de un equipo.
De profesionales que comparten información.
Que se apoyan entre sí.
Que mantienen una comunicación constante.
Que entienden que cuidar bien exige compromiso colectivo.
Y en ese equipo, el papel de las auxiliares es absolutamente esencial.
Su trabajo es el corazón del Servicio de Ayuda a Domicilio.
Son quienes acompañan, cuidan, observan y generan un vínculo de confianza con las personas usuarias.
Desde coordinación podemos organizar, planificar y dar soporte, pero sin su labor diaria nuestro trabajo no tendría sentido.
Por eso entendemos coordinación y atención directa como un auténtico tándem: dos piezas distintas, pero inseparables, que solo funcionan bien cuando avanzan juntas.
En Atès a Casa tenemos la suerte de contar con un equipo implicado, profesional y profundamente humano.
Y eso se nota.
Se nota en la calidad del servicio.
Se nota en la confianza de las familias.
Y, sobre todo, se nota en el bienestar de las personas usuarias.
En el sector de los cuidados solemos poner el foco en la atención directa, y con razón.
Pero cuidar también implica todo lo que ocurre detrás.
Implica planificación.
Implica seguimiento.
Implica comunicación.
Implica capacidad de reacción.
Implica trabajo en equipo.
Porque un cuidado de calidad no depende solo de la atención que recibe una persona en un momento concreto.
También depende de todo lo que sucede antes, durante y después para que esa atención sea realmente segura, personalizada y adaptada.
Esa es, en esencia, la labor de coordinación.
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Jorge Ríos es Coordinador del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) en Atès a Casa. Forma parte del equipo de coordinación, desde donde trabaja para garantizar una atención cercana, personalizada y centrada en las necesidades reales de cada persona y su entorno familiar. Su enfoque profesional se basa en la escucha activa, la coordinación eficaz y la mejora continua de la calidad asistencial.
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