
El valor de la coordinación en un Servicio de Ayuda a Domicilio de calidad
Por Lydia Romeu, Auxiliar de Apoyo Logístico SAD
Cuando pensamos en ayuda a domicilio solemos imaginar tareas concretas: ayudar en el aseo, acompañar en el día a día, preparar una comida o apoyar en determinadas actividades cotidianas.
Sin embargo, después de años trabajando junto a personas mayores y personas en situación de dependencia, he aprendido que el cuidado va mucho más allá de las tareas.
Muchas veces, lo que realmente marca la diferencia son las pequeñas cosas.
La forma en que saludamos al entrar en una casa.
El tiempo que dedicamos a escuchar.
La manera en que explicamos lo que vamos a hacer.
O el respeto con el que acompañamos a una persona para que siga haciendo por sí misma aquello que todavía puede hacer.
Porque cuidar no consiste únicamente en ayudar. Cuidar también es respetar.
Una de las cosas que más valoro de mi trabajo es la cercanía con las personas.
A lo largo de los años he tenido la oportunidad de acompañar a personas con situaciones, necesidades e historias muy diferentes.
Y si algo me han enseñado es que no existen dos personas iguales.
Por eso creo que la atención domiciliaria debe adaptarse siempre a cada persona y no al revés.
Detrás de cada servicio hay una historia de vida, unas costumbres, unas preferencias y una forma particular de entender el mundo.
Escuchar y conocer esa realidad es fundamental para ofrecer un cuidado verdaderamente personalizado.
Cuando una persona necesita apoyo en su domicilio es fácil caer en la idea de que ayudar significa hacer las cosas por ella.
Sin embargo, en muchas ocasiones la mejor ayuda consiste precisamente en lo contrario.
Consiste en acompañar para que siga haciendo aquello que todavía puede hacer por sí misma.
Esperar unos minutos más.
Permitir que participe.
Respetar su ritmo.
Animarla a tomar decisiones.
Pequeños gestos que ayudan a mantener la autonomía, la autoestima y la sensación de control sobre su propia vida.
Y eso tiene un enorme impacto en su bienestar.
Hace poco tuve la oportunidad de participar junto a mi compañera Carla Fernández en una formación interna dirigida al equipo de auxiliares del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) de Atès a Casa.
Lydia Romeu durante la formación interna sobre buenas prácticas en la atención a personas en situación de dependencia impartida al equipo de auxiliares del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) de Atès a Casa.
Durante la sesión hablamos sobre algo que considero fundamental: qué significa realmente cuidar bien.
Más allá de los procedimientos o de las tareas concretas, coincidimos en que existen algunos principios que nunca deberían faltar:
Son aspectos sencillos, pero tienen un impacto enorme en la experiencia de la persona usuaria y de su familia.
En el domicilio no solo acompañamos a la persona usuaria.
También acompañamos a quienes forman parte de su entorno.
A menudo encontramos familiares que llevan mucho tiempo cuidando, organizando, preocupándose y tomando decisiones complejas.
Por eso una parte importante de nuestro trabajo consiste en generar confianza, ofrecer tranquilidad y hacerles sentir que no están solos.
El cuidado es un trabajo en equipo.
Y cuando existe una buena coordinación entre profesionales, personas usuarias y familias, todo funciona mejor.
Si algo me motiva de mi trabajo es seguir aprendiendo.
A lo largo de mi trayectoria he pasado del cuidado directo a un puesto de apoyo y coordinación dentro del Servicio de Ayuda a Domicilio.
Esa experiencia me ha permitido conocer mejor las necesidades de las personas usuarias, comprender los retos de los equipos profesionales y ayudar a encontrar soluciones más adaptadas a cada situación.
Por eso considero tan importante la formación continua.
Porque detrás de cada buena práctica hay conocimiento, experiencia y reflexión.
Y porque la calidad de un servicio no depende únicamente de lo que hacemos, sino también de cómo lo hacemos.
En Atès a Casa trabajamos desde un modelo centrado en la persona.
Creemos que cada persona merece una atención que respete su historia, sus decisiones y su manera de vivir.
En Atès a Casa ofrecemos un servicio de ayuda a domicilio adaptado a las necesidades de cada persona y su familia, promoviendo la autonomía, el bienestar y la permanencia en el hogar.
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Lydia Romeu es Auxiliar de Apoyo Logístico SAD en Atès a Casa. Con experiencia en el cuidado de personas mayores y en situación de dependencia, colabora en la coordinación de los servicios y en la formación continua de los equipos de atención domiciliaria. Comparte contenidos divulgativos sobre buenas prácticas, calidad asistencial y atención centrada en la persona para contribuir a unos cuidados más respetuosos y personalizados.
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