
Contratar cuidadora en Valencia: ¿agencia, plataforma o particular?
Una baja, unas vacaciones o una ausencia inesperada pueden convertirse en un problema serio cuando una persona mayor depende de ayuda para levantarse, asearse, comer o tomar su medicación. Te explicamos qué opciones existen y por qué conviene pensar en la cobertura antes de que falte la cuidadora.
Artículo revisado por el equipo de Atès a Casa | Atención domiciliaria profesional en Valencia
¿Qué necesitas saber si tu cuidadora no puede venir?
La pregunta que conviene hacer antes de contratar: no solo “¿quién va a cuidar de mi madre?”, sino también “¿quién la atenderá si esa persona mañana no puede venir?”.
Depende mucho de cómo hayas organizado el servicio.
Cuando una persona mayor necesita únicamente unas horas de acompañamiento ocasional, una ausencia puede ser relativamente fácil de resolver.
Pero la situación cambia por completo si esa persona necesita ayuda para:
En estos casos, la ausencia de la cuidadora no es solamente un inconveniente de organización.
Puede significar que una persona dependiente se quede sin la ayuda que necesita para realizar actividades básicas de su vida diaria.
Y normalmente es entonces, cuando la cuidadora ya ha comunicado que no puede acudir, cuando la familia empieza a buscar una sustituta con urgencia.
Incluso la mejor cuidadora puede faltar.
No significa que el servicio esté funcionando mal. Significa simplemente que estamos trabajando con personas y que durante una relación asistencial que puede prolongarse meses o años aparecerán situaciones normales de la vida.
Por ejemplo:
La cuestión importante no es intentar evitar todas estas circunstancias.
La cuestión es tener previsto qué vamos a hacer cuando se produzcan.
Cuéntanos qué atención necesita tu familiar y qué horarios tienes que cubrir. Podemos explicarte cómo organizar el servicio y qué opciones de cobertura existen según la modalidad contratada.
Cuando una familia contrata directamente a una cuidadora, normalmente existe una relación muy personal entre ambas partes.
Esto tiene ventajas importantes, pero también implica que la organización de una ausencia recae principalmente sobre la familia.
Si la profesional comunica que durante unos días no puede acudir, habrá que decidir rápidamente quién realizará sus tareas.
Las soluciones habituales son:
El principal inconveniente aparece cuando necesitamos encontrar a alguien con poco margen de tiempo y para atender a una persona con necesidades específicas.
No todas las cuidadoras tienen la misma experiencia.
Una persona que únicamente necesita acompañamiento no plantea las mismas exigencias que alguien con deterioro cognitivo, movilidad reducida, incontinencia o necesidad de ayuda para las transferencias.
Imaginemos que una cuidadora atiende cada mañana a una persona que necesita ayuda para levantarse, ducharse y vestirse.
A las 20:00 comunica que al día siguiente no podrá acudir.
La familia dispone de unas pocas horas para resolver tres problemas:
Por eso la sustitución no debería improvisarse cuando aparece la baja.
Debe formar parte de la planificación del cuidado desde el principio.
La principal diferencia es que detrás de la cuidadora puede existir una estructura encargada de organizar el servicio.
Dependiendo de la modalidad contratada, la empresa puede intervenir en aspectos como:
Esto no significa que cualquier empresa pueda garantizar que cualquier ausencia quede cubierta inmediatamente.
Los mecanismos y condiciones de sustitución dependen del servicio contratado, el horario, el perfil requerido y la disponibilidad existente.
Precisamente por eso es importante preguntar cómo funciona la cobertura antes de contratar, no después de que aparezca la incidencia.
Pregunta esencial al comparar empresas de ayuda a domicilio: “Si la cuidadora habitual no puede venir, ¿qué procedimiento seguís y qué incluye exactamente mi servicio?”.
Un buen sistema de atención domiciliaria no debería depender únicamente del conocimiento que una cuidadora tenga sobre el usuario.
La información esencial debe estar organizada para que, si es necesario realizar una sustitución, la transición sea lo más sencilla posible para la persona mayor.
Un plan de cobertura debería contemplar al menos:
No todas las tareas tienen la misma prioridad.
Debe quedar claro qué necesita obligatoriamente la persona cada día:
La sustituta debe saber exactamente qué puede hacer sola la persona mayor y dónde necesita ayuda.
Por ejemplo:
“Camina de forma autónoma”
no es lo mismo que:
“Camina con andador y necesita supervisión al levantarse”.
Para muchas personas mayores, especialmente si existe deterioro cognitivo, la rutina aporta seguridad.
Conviene registrar horarios, preferencias y pautas básicas que permitan mantener cierta continuidad aunque cambie temporalmente la cuidadora.
Hay que indicar si existe:
La persona que realiza una sustitución debe saber con quién contactar si surge una duda o incidencia.
Puede ser un hijo, otro familiar, la persona responsable del servicio o el profesional de coordinación correspondiente.
Explícanos la situación de tu familiar. Te informaremos sobre cómo podemos organizar la atención y las opciones de cobertura disponibles para el servicio que necesites.
Este punto es especialmente importante.
Encontrar a una persona disponible no resuelve necesariamente el problema.
La cuidadora sustituta debe ser adecuada para las necesidades del usuario.
Imaginemos dos domicilios.
En el primero, una mujer de 78 años necesita compañía durante tres horas, preparación de la comida y un paseo.
En el segundo, un hombre de 89 años necesita ayuda para levantarse, higiene completa, cambio de absorbente y transferencia de la cama a una silla de ruedas.
Ambos necesitan una cuidadora.
Pero el perfil profesional requerido no es el mismo.
Por eso, al organizar una sustitución deben tenerse en cuenta factores como:
Las sustituciones requieren todavía más cuidado cuando existe una demencia.
Una persona con deterioro cognitivo puede no comprender por qué ha cambiado su cuidadora habitual.
Esto puede producir:
En estas situaciones conviene que la sustituta disponga previamente de información sobre:
Cuanta más información se transfiera correctamente, menor será la ruptura que perciba la persona mayor.
Aunque tu cuidadora actual funcione perfectamente, puedes reducir considerablemente el problema siguiendo unas medidas sencillas.
| Situación | Cuidadora contratada directamente | Servicio organizado |
|---|---|---|
| La cuidadora avisa que no puede acudir | La familia debe organizar una alternativa. | Se activa el procedimiento previsto según el servicio contratado. |
| Búsqueda de sustituta | Responsabilidad de la familia. | Puede gestionarla la empresa según las condiciones del servicio. |
| Selección del perfil | La realiza la familia. | Puede realizarse teniendo en cuenta las necesidades previamente valoradas. |
| Información sobre las rutinas | La familia debe transmitirla. | Puede formar parte de la coordinación del servicio. |
| Seguimiento de la incidencia | Familia. | Existe un interlocutor del servicio cuando así esté organizado. |
Esta es probablemente la cuestión más importante.
Una familia empieza buscando una persona.
Pero cuando el servicio funciona durante meses descubre que lo que realmente necesita es algo más:
que su padre, madre o familiar siga estando atendido aunque aparezca un imprevisto.
Por eso la continuidad debería tener tanto peso como el precio, la experiencia de la cuidadora o su disponibilidad inicial.
Una profesional puede encajar perfectamente.
Pero también conviene saber qué estructura existe detrás de ella cuando no puede prestar el servicio.
Si la persona mayor necesita ayuda imprescindible, lo primero es determinar qué cuidados no pueden quedar sin cubrir. Después habrá que recurrir a familiares, una cuidadora alternativa o una empresa de ayuda a domicilio que pueda valorar la situación. Si utilizas un servicio profesional, contacta con la empresa para conocer el procedimiento previsto para las ausencias.
Si contrataste directamente a la cuidadora, normalmente la familia deberá organizar la alternativa. Si utilizas una empresa de ayuda a domicilio, la gestión de sustituciones dependerá de la modalidad contratada y de sus condiciones de prestación.
Las condiciones dependen de cada empresa y del servicio contratado. Antes de contratar conviene preguntar qué ausencias se cubren, cómo se organiza la sustitución, qué sucede en horarios especiales y qué limitaciones existen.
Lo recomendable es que el perfil sea adecuado para las necesidades de la persona mayor. Una persona con movilidad reducida, Alzheimer o gran dependencia puede necesitar una profesional con experiencia diferente a la requerida para realizar únicamente compañía o tareas domésticas.
Debe conocer las tareas que tiene que realizar, horarios, grado de autonomía, ayudas técnicas utilizadas, rutinas importantes, necesidades especiales y datos de contacto ante una incidencia. Cuanto mejor preparada esté la transición, más fácil será para la persona mayor.
Conviene planificar las vacaciones con antelación y decidir quién cubrirá el servicio durante ese periodo. Si la cuidadora está contratada directamente, la familia tendrá que organizar la alternativa. En un servicio profesional deben consultarse las condiciones de cobertura previstas.
Puede generar confusión, ansiedad o rechazo. Es recomendable mantener las mismas rutinas, explicar a la sustituta cómo comunicarse con la persona y transferir previamente información sobre hábitos, preferencias y situaciones que puedan provocar alteraciones.
La posibilidad dependerá de la disponibilidad y del servicio que se necesite. Es importante explicar desde el principio los días, horarios, tareas y nivel de dependencia para buscar un perfil adecuado.
La mejor estrategia es preparar previamente un plan alternativo: documentar las rutinas, identificar los cuidados imprescindibles, contar con contactos de respaldo y preguntar por las condiciones de sustitución si contratas un servicio profesional.
Atès a Casa organiza servicios de ayuda a domicilio en Valencia y puede informarte sobre las opciones de cobertura y sustitución disponibles según el tipo de atención, horario y modalidad contratada. Lo recomendable es explicar previamente las necesidades concretas de la persona para valorar la solución adecuada.
Cuando una cuidadora funciona bien, es normal no plantearse qué ocurriría si dejara de venir.
Pero cuanto mayor sea la dependencia de la persona atendida, más importante es disponer de una alternativa antes de necesitarla.
Una sustitución bien organizada no consiste únicamente en encontrar a alguien disponible.
Consiste en conseguir que otra profesional pueda incorporarse al domicilio conociendo:
Ese es el verdadero objetivo de un plan de cobertura: que una ausencia de la cuidadora no se convierta automáticamente en una crisis para toda la familia.
Cuéntanos qué cuidados necesita, qué horario tiene actualmente y qué te preocupa ante una posible ausencia. Te explicaremos cómo organizar una atención domiciliaria con mayor continuidad.
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One thought to “Cuidador de persona con alzheimer: ¿Cómo tratar al enfermo?”
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