
Igualdad y diversidad en los cuidados: formar para acompañar desde el respeto
Por Carla Fernández, Responsable de Dependencia, Calidad e Igualdad de Atès a Casa
La atención domiciliaria no solo implica cubrir necesidades físicas o asistenciales. También supone entrar en espacios íntimos donde, en ocasiones, pueden existir situaciones invisibles de vulnerabilidad. Entre ellas, la violencia de género continúa siendo una realidad que exige preparación, sensibilidad y protocolos claros.
En Atès a Casa, entendemos que cuidar también es detectar, acompañar y actuar con responsabilidad. Por eso, la formación continua de nuestro equipo es una herramienta esencial para garantizar una atención ética, segura y de calidad.
Este artículo te cuento los principales aprendizajes del taller que impartí hace algunos días como Responsable de Igualdad de la organización, centrado en la detección y actuación ante posibles casos de violencia de género en personas mayores y personas con diversidad funcional.
La violencia de género no se limita a la agresión física. Se trata de un fenómeno complejo que puede manifestarse de múltiples formas: psicológica, económica, sexual o social.
Según la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, en España se han registrado más de 1.600 feminicidios desde 2010. Este dato refleja una realidad estructural que trasciende lo individual y que requiere una respuesta colectiva.
Además, organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierten que 1 de cada 3 mujeres en el mundo ha sufrido violencia física o sexual a lo largo de su vida.
Puedes verlo en este enlace.
Uno de los aspectos clave que trabajamos en nuestra formación es desmontar mitos:
Comprender esto es fundamental para intervenir sin prejuicios.
El entorno domiciliario ofrece una oportunidad única para observar aspectos que, en otros contextos, pasarían desapercibidos. Sin embargo, también requiere especial cuidado para interpretar correctamente las señales.
Algunas señales de alerta pueden ser:
Estos signos pueden estar ocultos o minimizados por la propia persona afectada.
El estado psicológico es clave:
La American Psychological Association (APA) destaca que la violencia psicológica tiene efectos duraderos en la salud mental, incluyendo depresión y trastornos de ansiedad.
En personas mayores, estas dinámicas pueden estar normalizadas tras años de convivencia, lo que dificulta aún más su detección.
Uno de los mensajes más importantes del taller impartido periódicamente por mí como Responsable de Igualdad en la organización, es claro: el papel del personal de ayuda a domicilio no es investigar, sino detectar y comunicar.
En situaciones de riesgo inmediato, la prioridad es la seguridad:
Este enfoque garantiza una intervención responsable y alineada con los recursos disponibles.
Contar con protocolos claros no solo mejora la respuesta ante situaciones complejas, sino que también protege tanto a las personas usuarias como a los profesionales.
En Atès a Casa trabajamos con:
Según el Instituto Europeo de la Igualdad de Género (EIGE), las organizaciones que implementan protocolos internos reducen significativamente los riesgos de actuación inadecuada y mejoran la protección de las víctimas.
Este compromiso forma parte de una cultura organizativa basada en el respeto, la ética y la mejora continua.
Trabajar en contextos de vulnerabilidad puede generar un fuerte impacto emocional. Por eso, el autocuidado no es opcional: es una herramienta profesional.
Además, prácticas como la actividad física o técnicas de relajación ayudan a prevenir el desgaste emocional.
Según fuentes de la OMS el apoyo organizacional y el autocuidado son factores clave para prevenir el síndrome de burnout en profesionales sociosanitarios.
En Atès a Casa fomentamos activamente estos espacios de apoyo, porque entendemos que solo cuidando a quienes cuidan podemos garantizar una atención de calidad.
Hablar de igualdad en el sector sociosanitario no puede quedarse en declaraciones. Requiere acciones concretas, formación continua y una mirada crítica sobre la práctica diaria.
Este tipo de iniciativas formativas permiten:
En definitiva, posicionan a las organizaciones no solo como prestadoras de servicios, sino como agentes activos en la construcción de una sociedad más justa.
La violencia de género es una realidad compleja que está presente en el ámbito domiciliario y puede afectar a personas mayores y con diversidad funcional,detectarla y actuar adecuadamente es una responsabilidad compartida que requiere formación, protocolos y compromiso.
En Atès a Casa seguimos avanzando en este camino, integrando la igualdad como un eje transversal de nuestra actividad.
Porque cuidar no es solo asistir.
Cuidar también es proteger, acompañar y actuar.
✅ Artículo redactado por Carla Fernández, Responsable de Igualdad en Atès a Casa.
Carla Fernández es Trabajadora Social y Responsable de Dependencia, Calidad e Igualdad en Atès a Casa. Especializada en dependencia, ayuda a domicilio y coordinación sociosanitaria, comparte contenidos divulgativos para ayudar a las familias a comprender mejor los recursos y prestaciones disponibles.
Puedes conocer más sobre su trayectoria profesional en su perfil profesional en LinkedIn.
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